Educación, crisis y contratación



Es una realidad que en nuestro país existe un número importante de jóvenes que no han terminado los estudios obligatorios. Jóvenes que, en su mayoría, en la época de bonanza económica abandonaron las escuelas para dirigirse a trabajar en puestos poco cualificados, dentro del sector de la construcción principalmente.

Con la crisis, el desempleo ha aumentado en toda la población, pero espectacularmente en el caso de los jóvenes. Entre los menores de 25 años supera el 40%. Muchos de los afectados por el paro son aquellos que abandonaron sus estudios y no cuentan con la ESO.

El Gobierno, dentro de las medidas tomadas ha elevado la edad del contrato de formación hasta los 30 años (ya lo había aumentado anteriormente hasta los 25). Este tipo de contrato va destinado a dotar de una cualificación a aquellos jóvenes que no cuenten con ella. Pero, ¿será este tipo de contrato la solución a la falta de formación y al desempleo?

Mi opinión es que este aumento de la edad no va a solucionar los problemas, sino a precarizar aún más el empleo del colectivo de jóvenes. El sistema educativo debe hacerse más flexible y adaptado a las necesidades reales de la población, permitiendo un regreso sencillo de aquellos que abandonaron y ahora tienen la necesidad de seguir formándose.

La Formación Profesional puede ser el camino para muchos de estos jóvenes, combinando teoría y práctica. Pero lo que desde luego no podemos hacer es hablar de la emancipación de los jóvenes y proponer este tipo de contratación hasta los 30 años. Sueldos que rozan el salario mínimo, contratos inestables, jornadas parciales....

 

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Incidentes y accidentes en centros de menores



Recientemente hemos asistido al caso de una trabajadora de un centro en Boecillo que ha matado a tres menores y a continuación ha intentado quitarse la vida. Monitora en unos medios, cuidadora para otros, educadora en los menos... Las calificación profesional con que se la trata es dispersa. No son los primeros casos extremos que aparecen sobre centros de menores; bien sean estos de reforma, de tutela, etc.

Cada vez que ocurre algo de esto, en primer lugar te llega la tristeza y la rabia por el suceso y cuando te paras a pensar llegas a darte cuenta del desconocimiento de los medios de comunicación y de la sociedad en general acerca de este sistema. Sin querer centrarme en este caso concreto me gustaría apuntar un par de opiniones acerca de estos centros:

Las administraciones públicas tienden a dejar en manos de entidades privadas ( a veces de dudosa reputación) una responsabilidad que les corresponde. En caso de no encargarse directamente de ella, deberían realizar unos controles que garanticen el buen funcionamiento de los centros, inspeccionarlos y, en definitiva, realizar un intenso seguimiento. ¿Que mecanismos llevan a cabo para asegurarse de la eficacia de los servicios? No debemos olvidarnos que no hace mucho el Defensor del Pueblo alertó sobre malos tratos en algunos centros de protección a menores.

Las entidades en cuyas manos queda el servicio son las encargadas de contratar al personal, según sus propios criterios, pero ¿cuál es la preparación exigible para realizar este tipo de tareas? Al menos debería existir un mínimo común exigible, ya que en caso contrario basándose en ahorro económico pueden darse contrataciones de figuras profesionales de un nivel no adecuado.

Estas organizaciones privadas, con o sin ánimo de lucro, compiten entre sí en concursos públicos donde generalmente un factor determinante de la concesión es el ecónomico, por lo tanto bajar los precios es muy importante y esto puede ir en detrimento del servicio. Creo que con los menores - y en general, con los servicios sociales- no se debe jugar y los valores educativos y de calidad de los servicios deberían primar sobre el dinero.

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Campamentos y Nuevas Tecnologías



En esta época veraniega en que proliferan los campamentos infantiles y juveniles, surge una pregunta. ¿Están reñidos los campamentos con las Nuevas Tecnologías? La respuesta es bastante compleja y conviene distinguir algunos factores que pueden influir en ella.

El lugar donde se realicen los campamentos; no es lo mismo un paraje natural alejado de ciudades o pueblos donde nos será más complicado acceder a tomas de luz que un albergue con una perfecta instalación eléctrica.

El tipo de nuevas tecnologías; no conviene el uso de consolas portátiles y otros aparatos que puedan entorpecer la convivencia de los acampados, pero, ¿ el uso de teléfonos móviles para contactar con las familias? Puede ser adecuado limitar el uso de estos aparatos a los ratos de tiempo libre para que los chavales se relacionen con familiares.

El uso que las daremos; las nuevas tecnologías pueden ser una herramienta adecuada en ocio y tiempo libre y el equipo encargado del campamento puede utilizarlas como tal en caso de disponer de la infraestructura adecuada: ordenadores portátiles, cañones proyectores, herramientas digitales... Incluso pueden aprovecharse las actividades, juegos y dinámicas para educar en el uso responsable de las nuevas tecnologías.

Lo cierto es que ante esta pregunta no obtendremos una única respuesta y todo dependerá de la visión del personal encargado del campamento, la disponibilidad, edades de los participantes, etc... Lo que sí es muy probable es que a toda persona encargada de llevar a cabo un campamento le ha venido a la cabeza una pregunta muy similar sobre las TIC, porque a día de hoy están presentes en nuestra vida y debemos tenerlas en cuenta a la hora de programar este tipo de actividades al aire libre.

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