Búsqueda de empleo en Educación Social (I)


En este y próximos post iré escribiendo algunos consejos de búsqueda de empleo que pueden ser útiles para educadores y educadoras sociales. Van destinados, sobre todo, a quienes hace poco que acabaron su formación y se encuentran en las primeras búsquedas de trabajo. Son pequeñas actuaciones que he ido haciendo personalmente y me han ayudado a encontrar empleo.


El curriculum: en cualquier búsqueda de empleo el curriculum debe ser personalizado y esto es aún más pronunciado en nuestro campo. Educadores y educadoras sociales podemos trabajar en muy diversas áreas y no puedes presentar el mismo curriculum en una asociación de personas con discapacidad que en una empresa de tiempo libre. Adaptar el curriculum lo más posible al perfil de la entidad donde lo vas a entregar es algo necesario, no basta con hacer un curriculum, miles de fotocopias y ponerse a repartir.

La carta de presentación: cuando respondas a una oferta de empleo o presentes una candidatura es conveniente acompañarlo de una carta de presentación. Al igual que el curriculum debe estar adaptada y personalizada y debe destacar aquello que tenga más relación con el ámbito propio de la entidad a la que te diriges. Si la experiencia no es mucha resalta la formación. La carta de presentación es una herramienta para venderte, siempre desde la sinceridad y sin mentir debes promocionar lo mejor de ti mismo/a.

Listado de potenciales sitios de trabajo: como ya he dicho antes, la educación abarca muchísimas áreas diferentes y cada en nuestra localidad o región conocemos una serie de lugares donde trabajan educadores y educadoras sociales. Si buscas empleo deberás conocer los máximos posibles ya que cada uno de ellos presenta una oportunidad de trabajo. Márcate un límite para empezar (por ejemplo tu localidad, o tu provincia) y ponte a buscar: internet, guías telefónicas, contactos y conocidos, guías de entidades sociales, etc... Encuentra y selecciona aquellos en los que podrían trabajar profesionales de la educación social. Apunta, al menos, nombre, ámbito de actuación y medio de contacto. Después ya puedes presentar tu autocandidatura a estos lugares. Selecciona y envía tu curriculum sólo a aquellos en los que de verdad te apetecería trabajar.
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Imagen de adigitaldreamer.com

La vieja escuela


La vieja escuela, con pupitres antiguos, pizarras llenas de tiza, mapas que se enrollan y desenrollan según la lección... Esa vieja escuela todavía existe. Muchos de los elementos que la caracterizan han sido desplazados o sustituidos por otros más modernos, pero estas nuevas tecnologías ¿se usan?

Recientemente podíamos ver una noticia en El País donde se alertaba de como a las aulas han llegado ordenadores y pizarras digitales, pero nada más. Y esto no es algo nuevo, ya en 2010 aparecían noticias en este sentido. Esta dotación de recursos debe ir acompañada de formación y cambios en la metodología. Y esto vale también para quienes trabajamos en la educación no formal.

En primer lugar conocimiento de la herramienta, su uso, programas y utilidades por parte de los educadores o docentes. Si esto no existe, por muchos medios que tengamos es muy complicado sacarlos partido. Yo no voy a utilizar una herramienta en mi clase, en un taller o en una dinámica si no conozco su uso. Se debe realizar una formación seria entre quienes nos dedicamos a la educación para formar en estos aspectos, atendiendo a las necesidades de cada realidad y no con cursos standard iguales para todo el mundo.

En segundo lugar, motivación del profesor por la herramienta y por su tarea de educar. Conocer la utilidad de las TIC no siempre es suficiente. Es necesario una labor motivadora atendiendo a los avances que puede producir ésta en el aprendizaje y como facilitadora de la tarea docente. Aquí de nuevo estaríamos hablando de adaptarse a la realidad de cada educador, si ve potenciales avances en su tarea es mucho más probable que utilice la herramienta.

Otro aspecto importante es el cambio de metodología. El profesor debe abandonar, al menos en parte, las clases magistrales y tomar un papel de mediador en el proceso educativo. Será el alumnado quien tome el verdadero protagonismo en su aprendizaje a través de las TIC y, por tanto, tendrá un rol mucho más activo.

Foto de Isaleal

Información juvenil e internet

Hace ya muchos años

Sobre cursos y títulos


¿Qué opináis de la titulitis? Vivimos en un mundo en que a la hora de acceder a un puesto de trabajo se valoran mucho los cursos y títulos de que dispongamos. Esto ocurre en todas las disciplinas profesionales, no sólo en la nuestra. Cuando entregamos un curriculum en alguna empresa, éste suele contar con un amplio apartado de formación complementaria de todo tipo.

Concretamente en el campo de la social existen numerosas academias, asociaciones o empresas que ofrecen los más diversos títulos: educación de calle, inserción de personas discapacitadas, dependencia.... Cada entidad es un mundo y los precios varían desde aquellos que son gratuitos hasta quienes te cobran un ojo de la cara por estudiar.

Lo cierto es que valoramos mucho, a veces sobrevaloramos, los títulos y la formación llegando a convertirnos en "cursillistas". Creo en la importancia de formarse pero también en la responsabilidad de no hacerlo al azar. La mayoría de estos títulos pertenecen a la formación no reglada y al finalizar obtienes un certificado del centro que lo ha impartido, también puede que esté homologado por alguna administración pública.

A la hora de elegir un centro donde realizar los estudios debemos tener en cuenta su prestigio, relación calidad-precio y la certificación que ofrece. Por ejemplo, existen sitios donde se realizan cursos de técnicos en educación social online; personalmente dudo de su eficacia ya que Educación Social es una titulación oficial de grado que se realiza en las universidades. Por lo tanto, ¿qué validez tiene un título de técnico en educación social certificado por una academia privada?

He realizado formación de diferentes tipos y modalidades y con diferentes entidades, pero siempre he preferido apostar por los cursos de administraciones públicas, colegios profesionales, sindicatos, universidades, etc. En definitiva, entidades que aunque oferten títulos propios tienen amplio bagaje en la formación o un reconocido prestigio en el campo profesional.